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Durante los últimos años el gotelé se ha venido recomendando mucho sobre todo por su utilidad para cubrir y disimular pequeñas fallas o grietas de las paredes y techos. Precisamente por esto ha sido muy utilizado también en la construcción de pisos nuevos, ya que ayuda a disimular pequeñas fallas en el acabado de las viviendas. Sin embargo, el gotelé acusa mucho el paso del tiempo, y resulta engorroso de mantener limpio y en buenas condiciones. Tal vez por eso, las paredes lisas o con una textura suave están ganando terreno a pasos agigantados.
El gotelé no es más que una pintura al temple aplicada en la pared generalmente a pistola, con una concentración distinta según el grosor del acabado que se desee. Generalmente suele llevar además una capa de barniz o de pintura plástica como acabado.
En principio, quitar el gotelé de las paredes no es una labor demasiado complicada, pero sí engorrosa. Si ha decidido hacerlo, prepárese a soportar unos niveles de suciedad y polvo que le parecerán increíbles hasta que los vea con sus propios ojos.

 
Materiales:

- Pintura plástica mate o satinada
- Empaste megafino

- Herramientas:

- Espátula
- Llana
- Brocha
- Rodillo de hilo
- Lija de grano fino
- Pulverizador de agua
- Cinta de pintor

Cuando la gota no ha sido pintada:

 
Si la pared no tiene pintura plástica sobre la gota y ésta esta formada únicamente por temple solamente tendremos que humedecer con un pulverizador para que se emblandezca.
A continuación, rasparemos con una espátula la gota procurando dañar lo menos posible el fondo de la pared. Para ello utilizaremos la espátula con un ángulo lo más paralelo posible a la pared.
Para que el empaste agarre a la pared ésta debe estar casi recién pintada, por lo que debemos aplicar una mano de pintura plástica mate o satinada (según gusto. Esto nos servirá a la vez de fondo tapaporos. Debemos utilizar una pintura muy diluida y un rodillo de hilo bien escurrido, peinando la pared suavemente para no dejar marcas.

Con la espátula o con la llana para cubrir más superficie, daremos una mano de empaste megafino para tapar las rozaduras que hallamos hecho sobre el yeso.
Después de seco lijamos para quitar las marcas de la llana o espátula. Repetiremos los dos puntos anteriores tantas veces como sea necesario hasta conseguir eliminar todas las irregularidades de la superficie.
Cuando la gota ya está pintada:
Si el gotelé tiene pintura plástica encima, quitarlo o raparlo es más difícil por lo que la forma más apropiada es taparla utilizando el empaste directamente sobre la pared ya pintada.
Después lijamos para emparejar las marcas de la herramienta que hayamos utilizado y volvemos a pintar con pintura plástica muy diluida repitiendo las manos de pintura, empaste y lija en este orden tantas veces como sea necesaria para que la pared quede lisa.
Para poder apreciar los desperfectos y ondulaciones que hayan quedado después de cada mano de pintura y con esta aún húmeda, colocaremos un foco de luz enfrente de la pared y buscaremos los fallos colocándonos al lado de la pared y mirando hacía la luz.